sábado, 19 de diciembre de 2015

Los autos no lloran

Los autos no lloran, tampoco los muertos  y los que se quedan o hacen arreglar al auto o andan pocos metros detrás del ataúd… para decirle adiós a un cuerpo que dejó de ser humano y se convirtió en un conjunto de órganos en descomposición. La muerte no es nada más que eso, el momento donde ese conjunto deja de funcionar, pero como es algo tan oscuro, porque así nos enseñaron, pues se convierte en un drama, en un drama que puede tener sentido o no, que duele, que rasga toda célula viva, en especial cuando alguien amado se va… se va sin la posibilidad de poder volver.

Pero los autos pueden ser arreglados, en especial si la mano de obra es tan barata como en nuestro país, así se borran las huellas, así se borran las culpas, se borran las responsabilidades, porque después queda el auto como nuevo y ese auto no puede contar la historia o historias, y así damos el paso a ese lugar donde no existe nada y ese lugar no es el de la muerte, ese lugar es donde quedamos todos unidos, unidos por algo que ocurrió pero nadie quiere ver…

Hace mucho una mujer en La Paz murió a causa de múltiples fracturas  y muchos dicen que eso pasó porque ella cayó…y otros dicen que un auto la pisó…. Meses después un joven en Santa Cruz “pierde el control” y se estrella con otro auto y dos abuelos con su nieto mueren, mueren esa muerte por estar en el momento equivocado en el lugar equivocado… y lo que importa es eso simplemente el momento donde uno deja de ser, porque otro cometió un error… Pero como después de los hechos caemos al vacío, pues todo deja de ser como era, y la pesadilla comienza, porque hasta la justicia se esconde, se esconde detrás de seres inhumanos, detrás de intereses políticos, económicos…

Y claro en una sociedad donde la vida de sus habitantes no vale ni una gota de mierda, que pasen cosa así son normal, nos van educando de tal forma que esas cosas se convierten en la información genética para las generaciones futuras, y así vamos crean un nuevo sistema, un nuevo orden, donde la meta es la de crear una sociedad si mente, sin valores, sin identidad, sin la responsabilidad que todo ser humano tiene ya, así por haber nacido en este planeta.

Los culpables no existen, porque hay que demostrar que son culpables, pero cómo hacerlo si el sistema no está creado para tener culpables… porque un sistema corrupto desde ya no tiene la palabra culpa, eso lo demuestra la lógica más elemental que podamos tener… y es por eso que vamos borrando palabras, contextos, sentidos, valores… y como los autos no lloran y tampoco los muertos, pues nos vamos preparando para festejar la Navidad, para pedir regalos, para preparar las comidas, los tragos, las borracheras… para apagar la realidad y seguir viviendo en ese mundo abstracto lejos de toda responsabilidad.

La muerte no es el final, jamás lo fue, por eso siguen pendientes las muertes de Luis Espinal, la de los de la Harrington, de los de la COB, de esa joven pisada por ese auto, de todos esos linchados, de esas mujeres asesinadas por sus parejas y si bien es cierto que no todos murieron por haber sido pisados por un auto… pues todas estas muertes tiene algo en común. La falta de justicia.

Un auto jamás puede pisar a una persona o a un perro, como tampoco una pistola puede disparar una bala… o un avión volar y dejar caer una bomba, detrás de todos estas acciones está un ser (in)humano, que si bien es cierto puede callar y hacerse al loco, pero jamás podrá calar a su mente que siempre le recordará que la culpa la tiene el y nadie más… y eso si podemos aprender a ser responsables de nuestros actos, porque solamente nosotros somos los que los hacemos… ¿o no?